martes, 4 de septiembre de 2012

FIN DE SEMANA CON LOS AMIGOS EN EL CORTIJO FUENTE DEL ROBLE


El cortijo

Como su propio nombre indica...
Sinceramente, cuando antes de irnos a en este magnífico alojamiento rural (www.cortijofuentedelroble.es), pensé en que después escribiría un nuevo post narrando nuestras aventuras, mi intención era hacerlo en modo positivo, sin quejarme, sin renegar de mis criaturas, desde la perspectiva catártica y elevada de quien ha disfrutado de la vida, de las vacaciones, de su familia, de sus amigos, de la tranquilidad y del sosiego.

la entrada del Cortijo
En su estado natural...
Un mes después, rememoro esos días (en mi estado 
de ultrapositivismo primi-post-vacacional, o séase, esas buenas intenciones que siempre tienes las primeras 24 horas después de volver, artimaña inventada por el cerebro humano como defensa ante la depresión) y, por más que intento describir los buenos momentos, que los hubo, muy buenos, no puedo evitar que se entremezclen en mis pensamientos dos personillas de veinte meses, gritando y llorando como posesas. Una y otra vez sacudo la cabeza intentando sacar esas imágenes de mi mente, pero ellas (las niñas) vuelven, como las moscas cuando las espantas, que vuelven, siempre vuelven. Hasta que las matas. ¡¡¡Ayyyyyyy!!! ¿Ves? Ya estamos… ¿Cómo voy a querer yo matar a mis hijillas? ¿Con lo lindas que son y lo graciosas, y lo tiernas, y lo HISTÉRICAS,  Y LO GRITONAS, Y LO LLORONAS??? ¡¡Que nooooo!!! 

Pero si me agacho yo, no es para que os agachéis vosotras también!


Ejem… Vale, vale… He dicho que no me iba a quejar ni mijita… Empiezo de nuevo.


Era un cálido verano, en el que todo eran risas, juegos, amistad, buen rollo, entendimiento, expansión, tranquilidad… ¡¡HASTA QUE LLEGAMOS MI MARIDO Y YO CON NUESTROS HIJOS!!!… Ufffff… 


Nooo… A ver, lo intento otra vez…
Parecen buenas y todo
 Esto era una vez un grupo de 20 adultos y 17 niños que se juntaron unos días en un cortijo estupendo en plena Sierra de las Villas, donde se respiraba un ambiente de armonía, alegría, distendimiento, aire puro, risas, buen comer, buen beber… y donde todo el mundo disfrutaba de su merecido descanso menos unos padres desgraciaditos cuyos hijos no era posible que  fueran de ellos propiamente, sino del mismísimo Satanás, según las cosas que hacían!!!  ¡¡Jó!! ¡¡Que no hay manera!!

Bueeeeno, vaaaale, ya en serio. La pura verdad es que hemos pasado unos días maravillosos en plena naturaleza, en un marco incomparable, con unos amigos estupendos que no nos merecemos (no nos han echado de allí ni nada), y aún a pesar de nuestros hijos, nos lo hemos pasado muy bien, y, realmente tengo muy buenos recuerdos. Los mayores hemos disfrutado de la compañía, de la comida, de la bebida, de la marcha, de las risas, de la piscina, del entorno…  y los pequeños también se lo han pasado genial con los baños, los juegos, las pinturas de cara, la decoración de galletas, el pony “Azabache”, el campo de fútbol, el abuelo Paco…

Y yo no tengo más que agradeceros, amigos, que hayáis hecho todo lo posible por liberarnos de nuestros hijos a ratos y ayudarnos con ellos. ¡¡Millones de Gracias, sois los mejores!!!

Y ahora un resumen en fotos de los mejores momentos.

MOMENTOS EN LA PISCINA:

¡Qué agustito!


¡¡Julia volando!!
¡Y aquí vuela Pablo!
 TALLER DE MAQUILLAJE:

Estrellita
The Kiss


Lucifer


Beatán

Un dragón


Que gatiiiito

El demoniooooo

Un ratoncito!

Spiderman!

PASEOS EN AZABACHE:
Pablo López con Lucía


Preparando a Azabache para los paseos


Julia con Bea

Juangui muy concentrado 
A Claudia casi no se le ve
Unos poquillos niños








TALLER DE DECORACIÓN DE GALLETAS:

          
¡¡Todos quieren participar!!
  

 




DE EXCURSIÓN:


Las gemelas encaramadas
Todos en fíla



La tita y el primoooo
Una parada en el camino

El juramento de la piedra
Un paseo en pony por los alrededores

De paseo


Jugando junto al porche

¡¡¡Halaaaaa, qué grandeeeee!!!
A comeeeeerrrr




Todos reunidos

Y POR FIN LLEGA LA FIESTAAAAA:


La que lleva el hielo
¿¿Falta algo??

¡Cómo os ponéis!!

¿No os da vergüenza esa pobre chiquilla??
¡¡Chicos, no bebáis más que ya os veo borrosos!!






lunes, 3 de septiembre de 2012

LA VUELTA (DE TUERCA)






  ¿¿Por qué será que todo parece tan ajeno cuando vuelves a casa después de cuatro semanas fuera de la ciudad, de vacaciones???  Hasta el grifo de la ducha me ha resultado raro, no me acordaba de cómo se abría, ¿Para arriba, para abajo??? Todo parece extraño, raro, impropio. Me pongo a colocar la ropa de las maletas y se me ha olvidado dónde la guardaba. Es un buen momento para recolocarlo todo, sobre todo cuando miro los estantes  del armario y los veo tan desordenados por (seguramente, que no lo recuerdo bien) haberlo revuelto todo para hacer las maletas de ida. Claro, pensaría que no tendría que volver nunca…


Hasta los niños están entusiasmados con sus juguetes (que son exactamente los mismos de siempre) pero hacía un mes que no los veían. Ya me los han sacado todos al salón, en menos de media hora. También las bicicletas y triciclos de la terraza, todo en el salón. ¿No tenéis un “cuarto de los juguetes”? “Pero mami, este es más grande”. ¡¡¡Claro, no te jiba!!! A ver cómo metería yo si no el sofá esquinero, la tele, la mesa, el piano… si os parece trasladamos esto al cuarto de los juguetes, y lo de allí lo traemos al salón.

 Yo voy deshaciendo maletas y pensando para qué me he llevado yo tanta ropa de los niños, total, si al final solo se han puesto dos camisetas y dos pantalones, siempre los mismos… y voy sacando cosas y me doy cuenta de que sí que había echado la cremita del culito, el antiojeras, las pinzas… está claro que son cosas totalmente prescindibles, porque no me han hecho ninguna falta…  

El domingo pre-vuelta es el de reflexión. El de pensar en todo lo que quiero hacer este curso. Cojo el móvil y empiezo a hacer la lista: actualizar el blog (¡vivaaa!), ir a nadar, diseñar una pérgola para Loja, estudiar inglés… y según voy rellenando líneas me doy cuenta de que cuento al día con… emmm… dos horas o así para hacer eso…. O sea, nada de nada, una birria, una piltrafilla de tiempo.  Sobre todo teniendo en cuenta que todo esto o lo hago en mi hora de sobremesa (y me pierdo la siesta que tantica falta me hace) o después de acostar a los niños por la noche (y nada más de pensarlo me tiemblan las patillas de la flojera que me entra). Porque claro, con los niños pululando a mi alrededor en IM-PO-SI-BLE tratar de hacer nada. En cuanto me ven sentada en el ordenador empiezan a pedirme jugar con él, ver fotos, se pelean, me interrumpen… Aparte de que otra de las cosas que me he propuesto es estar con los niños cuando esté con ellos… ¡Toma ya, ahí queda eso! Jeje… Quiero decir que como es material y emocionalmente imposible hacer algo que no sea atenderlos, voy a intentar aprovechar ese tiempo, y hacerlo de “calidad”, como dicen los expertos. No sé cómo me las voy a  arreglar, porque mi tiempo de “calidad” con ellos, sin que sienta que me va a estallar una vena en el cerebro, suele durar unos cinco minutos. O menos. 

¡¡Ooommmmmmmmmmmmhhhhh!! Otra cosa para añadir a la lista. ¡¡No, hacerme budista, no!! Intentar no alterarme tanto, no gritar tanto a los niños, tranquilizarme un poco con ellos… ¡Ay, por diosss! ¡¡¡Súper Nani, ilumíname en tu infinita sabiduría!!! Aunque ahora que lo pienso quizás sería mejor que me iluminara el encantador de perros, así me adecuaría más a la situación… Total, las correíllas para llevar a las peques al parque ya las tengo, y por lo que he visto en los programas de la tele, me parece mejor y más directo cómo se educa a un perro que a un niño. Con los perros no hay tantas corrientes modernas de si tienes que dejar al niño que se exprese (¿con mis paredes y las ceras blandas?), de si no se le puede regañar, de si explicarle todo con pelos y señales… Mira, no tengo ni tanto tiempo, ni tanta paciencia, y si dar órdenes claras y concisas y poner unos límites bien visibles sirve con los perros, seguro que sirve con los niños, que son casi igual de listos.

 En fin, mucha reflexión y muchos propósitos de enmienda, pero mira tú por dónde el primer día de "reentrada" empiezo con mal pie: me levanto una hora tarde y encima cuando llego a la oficina no me acuerdo de la clave del ordenador… ¡¡Chungo te lo veo!!
Pero no me voy a dejar amilanar tan fácilmente. Vengo cargada de energía y mi positivismo me va a durar por lo menos hasta… emmm… ¡¡¡que termine este post!!